El reloj

Hola, mi nombre es Juan Pablo, pero me podés llamar Juanpa!. Soy el autor de este blog y te invito a que leas lo que escribo. Podés recorrerlo por donde quieras empezando desde donde quieras y como quieras, Juanpa! te invita!

Viernes 28 de marzo del 2008, mi primer día en la universidad, cursaba álgebra a las siete de la mañana, teniendo que levantarme a las cinco y media para despertarme bien, desayunar tranquilo, en fin… No tener que ir a los apurones.

Entra luz por la ventana, un ruido se escapa del ambiente que lo rodea y entra a mi habitación con el propósito de arrancarme de Nunca Jamás y traerme de vuelta, un colectivo. Me despierto, miro la hora y eran ya las siete y veinte. Primer día, llego tarde.

Al llegar nueve y media mas o menos y mi clase terminaba a las diez, me quedé sentado en una de las escaleras. Y en ese tiempo que tuve empecé a divagar, y a pensar sobre este asunto.
¡Primer día de clases y ya llego tarde!

Entonces he aquí lo que pude extraer de mi cabeza en un tiempito de descanso y desesperación.

El reloj

¡Qué sabia la persona que inventó el reloj!. Al construir semejante artefacto que midiera el tiempo. Que nos dice cuánto tardamos en hacer las cosas. Que nos dice cuánto falta para irnos, para llegar y cuanto por esperar.

Qué genio al poder ayudarnos a elegir las cosas que tengamos que hacer y que no hacer.

Qué tirano al hacer que cuando giramos las manecillas, creyeramos que el tiempo ha vuelto atrás. Y que ilusos nosotros, que esperamos que un reloj nos cambie la vida, ¡qué ilusos!.

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